Dulces express

La mantequilla de cacahuete, cuanto menos, un clisé norteamericano puro y duro, todos hemos querido probar aquel típico bocadillo de mermelada y manteca de los recreos de película pero, ¿cuáles son sus beneficios y cómo consumirla ?

De origen azteca, este producto nació en el siglo XIX como suplemento alimenticio vegetariano y proteínico. Si bien podemos empezar por pensar que la mantequilla de cacahuete como producto norteamericano, no es de lo mejor que llevarse a la boca pensemos primero. El cacahuete no es más que un fruto seco y los frutos secos, es bien conocido, son alimentos sanos si se consumen en cantidades moderadas y sin aditivos a ser posible, pues bien la mantequilla de cacahuete no es más que el resultado de moler cachuetes tostados.

Galletas de mantequilla de cacahuete

Galletas de mantequilla de cacahuete

Son muchos los usos que se le dan , dependiendo de la cultura, podemos encontrarla tanto en dulces como en platos principales. Una sencilla receta de galletas dicta que con un huevo, 65 gramos de azúcar y 250 de mantequilla de cacahuete podremos hornear una buena docena de galletas sin necesidad de harinas o levaduras. Los pasos de esta receta son tan simples como mezclar los ingredientes, disponerlos sobre papel de hornear en forma circular y hornearlos durante 20 minutos a 160 grados.

Si no se toman en exceso, pues bien sabemos que todo exceso es malo, son una perfecta fuente que combina proteínas e hidratos de carbono de manera  proporcionada.

RECETA:

65 gramos de azúcar blanco

250 gramos de mantequilla de cacahuete ( puede ser con o sin tropezones)

1 huevo

  1. Batimos primero el huevo hasta que quede bien espumoso.
  2. Añadimos el azúcar y mezclamos hasta que quede completamente ligado al huevo.
  3. Vertimos la mantequilla de cacahuete y batimos hasta conseguir una mezcla totalmente homogénea. Si queremos añadirle un toque de sabor, podemos añadir chocolate en pepitas, un platano troceado o una cucharadita de mermelada.
  4. En una placa cubierta con papel de horno, disponer la masa hecha bolas y aplastarla un poco con un tenedor para conseguir un patrón en la superficie.
  5. Hornear a 165 grados durante 20 minutos o hasta que los bordes se vean dorados.
  6. Una vez fuera del horno es importante no tocar las galletas y dejarlas enfriar, en caso contrario podrían romperse.
  7. Disfrutarlas con un buen café o vaso de leche.

FUENTES

Texto: L. Delgado Blanc

Fotografía: L. Delgado Blanc, fotos subidas a mi cuenta flickr.

Vídeo: L. Delgado Blanc, subido a mi cuenta youtube lauredb93.

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